SALAMANCA TAMBIÉN ES TIERRA DE ASADORES DE LECHAZO Y COCHINILLO

Aranda de Duero, Segovia, Sepúlveda, Olmedo, Peñafiel… Si algo tienen en común todas estas localidades es su manejo de los asados, concretamente del cochinillo y del lechazo.


Pero los asadores en Salamanca también son una suculenta realidad como demuestra el Mesón Las Conchas

La gastronomía de Castilla y León va íntimamente ligada a los asados y en este capítulo las joyas de la corona son el cochinillo y el lechazo. Todo aquel que se plante en un restaurante castellano procedente de cualquier otra región de España quiere que le presenten en la mesa uno de estos dos manjares asados a fuego lento y que posean dos características primordiales: un exterior crujiente y un interior jugoso. Parece fácil, pero no lo es. En tierras de Castilla y hay auténticos genios de los asados que saben coger el punto exacto a estas dos delicias. Obviamente influye la calidad de la materia prima y contar con un buen horno de leña, pero los tiempos de cocción y la mano del chef son clave. 

Siempre que pensamos en cochinillo la mente viajera nos lleva inmediatamente a Segovia y a localidades como Arévalo. Por su parte, cuando buscamos el mejor lechazo salen a relucir lugares como Aranda de Duero, Sepúlveda, Olmedo o Peñafiel. Pero en esta lista no nos podemos olvidar de una ciudad. Los asadores en Salamanca son una realidad desde hace tiempo y en ellos se utiliza una materia prima de una calidad indudable. En la actualidad, el Mesón Las Conchas ubicado en el corazón del casco histórico charro, en la Rúa Mayor, es un claro exponente de los asadores en Salamanca. Además de ofrecer una carta que repasa algunos de los mejores platos de la cocina tradicional, el horno de leña con el que cuenta hace que el cochinillo y el lechazo sean dos de sus platos estrella.

Normalmente cuando se sale a comer fuera de casa el objetivo es paladear algo que no podemos elaborar con facilidad en los fogones domésticos. Un buen ejemplo son los asados. Los hornos que poseen la mayoría de cocinas no alcanzan la excelencia que sí tienen los tradicionales hornos de leña de algunos restaurantes tradicionales. Por este motivo, degustar un buen cochinillo o una pierna de lechazo es pequeño capricho que tiene un componente viajero. 

Salamanca recibe cada fin de semana a cientos de visitantes que se quedan obnubilados con su Plaza Mayor, la Catedral, las torres de la Clerecía o la iglesia de San Esteban. Pero esa escapada también brinda la oportunidad de descubrir la calidad de los asadores en Salamanca como es el caso del Mesón Las Conchas. Su privilegiada situación, a medio camino entre la Catedral y la Plaza Mayor, hace que sea un cómodo y accesible lugar para hacer un alto en el camino y adentrarse en el maravilloso mundo de los asados a fuego lento y en horno de leña. Cochinillo y lechazo de los crujientes por fuera y tierno por dentro que elevan a la categoría de arte la inmortal y admirada cocina castellana.